viernes, 13 de julio de 2018

De tú a tú con Javi Choren, entrenador superior de baloncesto y mucho más...


Conseguir darle forma a esta entrevista ha sido uno de los proyectos que más he deseado estos últimos meses. El objetivo era saber darle la importancia que merece al trabajo que desempeña nuestro protagonista y su labor social, que mezcla un poco de muchas de las cosas que más aprecio y me gustan de esta vida: generosidad, trabajo, interés en lo que hace e implicación en lo que aprecia y le gusta. Todo esto unido a la práctica y formación del baloncesto, hacen de esta entrevista algo muy especial, como comprobareis después de haberla leído y de haber conocido un poco a Javi Choren.
 
Nuestro protagonista nació en Santiago de Compostela hace “un par de años o más”, me cuenta muy modesto. Su tierra, Galicia, “donde siempre se pone el sol”, lo vio nacer un día 11 de alguno de los meses de un verano fresquito. Desde bien pequeño, pasaba muchas horas en las canchas, viendo los partidos de su padre, jugador también, en compañía siempre, de un balón de basket. Ahí nació su pasión por el baloncesto y ahí se empezó a forjar lo que hoy es Javi Choren, entrenador superior de baloncesto, residente en Las Rozas (Madrid) y firme defensor de la inclusión deportiva y social de los colectivos más sensibles, con los que trabaja en la Asociación Nuevo Horizonte (Asociación de padres de niños con autismo, sin ánimo de lucro, dedicada a la educación, atención, tratamiento y rehabilitación de personas con autismo y otros trastornos generalizados del desarrollo, con base en Las Rozas, Madrid), en la Asociación Rozascerontes y en su club, CB Las Rozas. Además de esto, por si le quedaba algo de tiempo libre, se ha inventado el #ChorenTour, una iniciativa de concienciación social orientada a los más jóvenes y que está teniendo una acogida muy buena, de la cuál hablaremos más adelante.

De momento, vamos a darle la bienvenida a este espacio de la Sección Basket

EBIP: Hola, Javi. Antes de empezar, quiero darte las gracias por haberme dedicado unos minutos de tu ocupado tiempo y decirte que es un placer tenerte aquí.

JC: Muchas gracias a ti, aquí estoy para lo que necesites.

EBIP: Eres entrenador superior de baloncesto… ¿Desde cuándo juegas al baloncesto y cuándo tuviste claro que querías dedicarte por completo a este deporte?

JC: Pues llevo jugando desde muy pequeño. Mi padre me llevaba a ver sus partidos y yo, ya con cuatro o cinco años, me quedaba fuera de la pista siempre con un balón en las manos. Y hasta ahora…

Mi primera oportunidad como entrenador me llegó con 17 años en el Colegio La Inmaculada de Santiago; desde ese momento, no me pude despegar de esta forma de vida. Años después, tras compaginar estudios y trabajo con mi hobbie como entrenador, decidí dedicarme por completo a lo que más me gusta: trabajar con ilusiones y personas, no hay nada más bonito.

EBIP: ¿Me cuentas un poco tu trayectoria en esto del baloncesto?

JC: Como te decía, con 17 años empecé a entrenar como monitor en el Colegio La Inmaculada de Santiago; dos años después era entrenador y coordinador de la sección de baloncesto y con 21 años conseguí fundar el Club Deportivo Inmaculada que, además de baloncesto, contaba con una sección de fútbol 11 y fútbol 7, además de todas las categorías superiores.

En verano de 2011 fiché por el CB Leganés, consiguiendo la clasificación para la Final Four en Júnior Femenino. Después vino el CB Getafe y, en verano de 2012, fiché por el CB Las Rozas de la mano de Agustín Martínez, al que le estaré siempre agradecido. Aprovecho para agradecerle a José Mera, al que considero un gran Director Deportivo al que admiro mucho, todo el trabajo que desempeña y su apoyo y ayuda.

En CB Las Rozas creé la Sección de Discapacidad Intelectual del Club, actualmente con unos 40 jugadores que entrenan a lo largo de la semana y un equipo en competición. Además de haber conseguido jugar alguna final en Madrid, somos subcampeones de la categoría Benjamín Masculino.
 
EBIP: ¿Cómo acaba un gallego viviendo en Madrid?

JC: Pues cosas del oficio. Se había terminado mi ciclo en el club de baloncesto que había fundado hacía unos años en Santiago de Compostela y decidí emprender nuevos retos para así seguir formándome y aprendiendo. Me había dedicado demasiado tiempo a la gestión y organización de mi club y quería dar un paso más en el terreno puramente deportivo como entrenador de baloncesto y fue entonces, tras tomar esta decisión, cuando fiché por el CB Leganés.

EBIP: ¿Echas de menos tu tierra?

JC: ¡Muchísimo! Jejeje, pero creo que es algo normal y más en el caso de los gallegos. ¡Ojalá algún día tengamos la posibilidad de volver y hacer un gran proyecto allí!

EBIP: ¿Cómo llegaste a forma parte de la Asociación Nuevo Horizonte?

JC: Resulta que desde las escaleras de emergencia del poli de Las Rozas se ven las instalaciones de Nuevo Horizonte… Yo ya me había dedicado alguna vez a colaborar con personas con TEA (Trastornos del Espectro del Autismo), Síndrome de Down, personas y colectivos en riesgo de exclusión social, etc. Incluso llegué a organizar un campus, durante el verano de 2012, en Albacete, para personas con alguna dependencia, como alcohol y drogas. Bueno, pues un día, mientras miraba hacia el edificio de la asociación, me dije: “voy a cruzar la calle y pedirles que me dejan entrenar un equipo; vamos a hacer un equipo como todos los demás”. Y dicho y hecho… No tardé ni un minuto en estar sentado en el despacho de María del Carmen Muela; a la semana siguiente estábamos entrenando.

Mi labor con ellos es la de un entrenador normal. Simplemente adaptamos ejercicios y objetivos en función de las personas que forman parte del equipo y sus necesidades. Y lo más importante que nunca olvido con ellos son mis tres reglas, que fundamentan y sostienen las bases de este equipo: SALUD- DIVERSION- INCLUSION.
 
EBIP: Además de participar en este proyecto de Nuevo Horizonte, formas parte de la Asociación Juvenil Deportiva y Saludable- Cultural Rozascerontes (tengo que decirte que el nombre… ¡me encanta!). Cuéntanos un poco en qué consiste su labor y con qué apoyos contáis para desarrollarla.

JC: Bueno, la Asociación Rozascerontes nació sencillamente para devolver valores perdidos a la juventud, tal cual. Queremos que recuperen y realicen actividades saludables, culturales y deportivas, para lo que andamos buscando un lugar de ocio nuevo donde desarrollarlas. De ese modo, podremos hacerles entender que hay un ocio alejado de actividades peligrosas y perjudiciales para ellos. Es fundamental invertir en esto para conseguir una juventud con un futuro rico en valores. Afortunadamente, a día de hoy, contamos con la apuesta firme del Ayuntamiento de Las Rozas en esta labor de los Rozascerontes. Así que vamos a seguir creciendo y transformando.

En cuanto a las ayudas para la inclusión deportiva y social, creo que todas las administraciones deben apostar mucho más por proyectos que vayan en esta dirección y nosotros, como ciudadanos,  tenemos el deber de exigirlo. El siglo XXI va de eso, de asociacionismo sin discriminación de nada ni de nadie, debemos seguir avanzando y mejorando en esa labor, por que estamos a años luz de donde deberíamos estar… Si te contase mis proyectos sostenibles de inclusión y deporte que no se hacen, te asustarías, te lo aseguro.
 
EBIP: Inclusión Deportiva y Social… Me parece un tema tan complejo que la verdad es que no sé por dónde empezar a preguntarte… ¿Porqué decidiste inclinarte hacia este ámbito del deporte?

JC: ¡Yo soy ENTRENADOR DE BALONCESTO! Por tanto, creo que un entrenador debe estar siempre dispuesto a entrenar a cualquier colectivo, igual que un médico, un abogado o un electricista deben ayudar a cualquier tipo de persona. Y te digo más, no te imaginas lo que ellos me ayudan a mí cada día. Soy mejor persona y mejor entrenador desde que estoy con ellos. Las mejores emociones de mi vida me las han dado las personas de estos colectivos, ¡son increíbles! Y les estaré eternamente agradecido por todo lo que me dan a diario.

EBIP: ¿Crees que la sociedad actual es lo suficientemente madura y generosa, en cuanto a este tema se refiere? ¿Encuentras muchas barreras en tu trabajo?

JC: Creo que la sociedad actual es muy mejorable, debemos dar consejos y lecciones desde la cancha, desde la oficina, ¡desde la acción! La palabra es válida cuando lo haces, no sólo cuando dices que lo haces…

En cuanto a las barreras, la verdad es que me he encontrado de todo, gente maravillosa que está totalmente involucrada y concienciada, empresas que ayudan económicamente (véase las empresas del #ChorenTour), pero es cierto que también me he encontrado gente que no pone más que trabas. Ese fue el motivo por el que me decidí a crear Rozascerontes, para lograr esa conciencia social desde pequeñitos, la sociedad tiene que concienciarse desde la juventud más temprana.

EBIP: Vamos con el #ChorenTour, ¡estoy alucinada con esto! Cuéntame…

JC: ¡Yo también estoy alucinado! Sobre todo, con la acogida de este proyecto. El #ChorenTour pretende ser una reflexión, un estilo de vida. Intento contar cómo veo la vida a través de  todas estas experiencias que vivo a diario y que comparto con gente maravillosa. Hablamos de tabús, de inclusión, de educación deportiva y de baloncesto… Todos reflexionamos y pensamos libremente con la finalidad de que, cuando se termina esa charla-coloquio, los asistentes se pregunten a ellos mismos sobre eso de lo que hemos estado hablando y se cuestionen lo que hacen y cómo y porqué lo hacen. A veces no tenemos tiempo de pensar en ese tipo de cosas y nos limitamos a escuchar a los demás sin escucharnos a nosotros mismos. En definitiva, lo que persigue el #ChorenTour es dar momentos de diversión, de sana reflexión, de compartir experiencias, vivencias… He visto a gente llorar en esas charlas después de haber escuchado o de haber contado historias muy bonitas.
 
EBIP: ¿Cuál es el mayor reto que has conseguido?

JC: El mayor reto que he conseguido es, sin duda, ver reír a un chico con TEA al que hacía quince años que no lo habían visto reír. El segundo fue conseguir que botaran un balón…

EBIP: La mayor decepción…

JC: Mi gran decepción es la gente que participa en proyectos de cualquier ámbito, ya sea social, deportivo, …, y que sólo busca cumplir objetivos personales que pueden afectar al proyecto en el que trabajan.

EBIP: ¿Es duro tu trabajo?

JC: Es tan maravilloso que no podría medir su dureza, la satisfacción que tengo es infinitamente mayor.

EBIP: ¿Encuentras más gente dispuesta a ayudar o más gente que prefiere mirar para otro lado?

JC: Porcentajes iguales, la verdad. De todas maneras, los dos tipos de personas me parecen coherentes. Lo peor son los que sólo quieren figurar: si te sale bien acuden a la foto, si sale mal te sueltan el “¡ya te lo decía yo!” y se quedan tan frescos… Eso, para mí, es lo indignante.

EBIP: ¿Qué opinas de los jóvenes de hoy en día? ¿Crees que están preparados para asumir responsabilidades, como puede ser, sencillamente, entrenar a un equipo y aportar algo a los demás?

JC: Yo creo que los jóvenes son increíbles. Hay gente que dice con mucho pesar: ”hoy en día la juventud…”. Y yo siempre que lo oigo me quedo con ganas de preguntarles: “¿y qué has hecho tú por esta juventud?”. Creo que la crítica a la juventud actual es, simplemente, la excusa que buscan algunas personas para olvidarse de hacer su propia autocrítica y sentirse bien consigo mismos… Al menos por un rato, jejeje.
 

EBIP: ¿Imaginas una vida sin baloncesto? ¡Yo no!

JC: ¡Algo nos inventaríamos! La verdad es que ojalá pueda seguir dedicándome a este deporte toda mi vida.

EBIP: Te dejo con el “test del blog”

·         Un color: rojo.

·         Una fragancia: Nenuco.

·         Una canción: 32 escaleras, de Rulo.

·         Un sentimiento: emoción.

·         Un libro: Cómo trabajar para un idiota, de John Hoover.

·         La compañía perfecta: la de mi novia, María.

·         Un lugar: Galicia.

·         Un deseo: más sonrisas, que podemos tenerlas. Nos sobran los motivos.

EBIP: Te dejo aquí tu espacio para que lo uses como quieras…

JC: Gracias, Isa. No sería yo si no agradezco, además de a José Mera, a todas las familias que me muestran su cariño a diario, a los socios del CB Las Rozas, a todos sus deportistas y a mis compañeros, entrenadores, fisios, preparadores físicos y a todos los que forman parte del club. Simplemente, darte las gracias y que aquí me tenéis para lo que podáis necesitar. ¡Salud- Vida- Baloncesto! Y no os olvidéis de reír cada día, esto es un show.
 
 
La verdad es que me gustaría cerrar estas líneas como se merecen, pero la verdad es que creo que poco más que decir que esté a la altura. Un proyecto magnífico que mezcla baloncesto y mucha vida… Un proyecto cuyos protagonistas hacen a diario que la vida de los que les rodean sea mejor. ¿Qué más puedo decir?

Bss.

Enlaces de interés:

Asociación Nuevo Horizonte:


Asociación Rozascerontes:

Twitter: @rozascerontes

Facebook: https://es-es.facebook.com/people/Asoc-Rozascerontes/100004784808851

 

Club Baloncesto Las Rozas:

https://www.cblr.es/

 

Fundación Trébol:

http://www.fundaciontrebol.com/

 

 

 

lunes, 9 de julio de 2018

El final...: por DelyAdela.

 
 
El final…del verano… No puedo evitar que esto me salga de carrerilla, recordando, más que la canción de El Dúo Dinámico (que reconozco me encantaron siempre), el último capítulo de Verano Azul. Y es que sí, ya tengo mis añitos y fui de las que lloraron con la muerte de Chanquete y con la escena de Pancho despidiéndose detrás del taxi en el que se marcha Julia. Pero vayamos a lo que íbamos. No es el final del verano claramente, es el final del curso, de la temporada… Y es que yo, tanto como profesora, oficial de mesa o simple fan de baloncesto, funciono por años académicos y temporadas. Es decir, soy de las que me hago un montón de buenos propósitos en septiembre, mucho más que en Nochevieja, día que aprovecho para cenar, tomar las uvas o empezar el año nuevo con buen pie, sin más...

 

Así que, si al comienzo del curso hacemos buenos propósitos, ahora, al final, toca un poquito de revisión, toca hacer la “memoria” de la temporada (a veces me sorprendo a mí misma, no tengo suficiente papeleo, memorias y demás que hacer en el instituto que quiero más…).

 

Como profe, empiezo el curso con bastantes ganas, con intención de reñir poco y quejarme menos, con el buen propósito de conseguir buenos resultados, tanto en notas como en llevarme bien con los chavales… ¿Conseguido? ¡Para nada! Pero bueno, ya sabéis: los profesores no hacemos nada más que quejarnos. Aunque ya que me pongo y, más que nada porque creo que cada vez pasa más en todos los ámbitos de la vida y la sociedad, no puedo evitar preguntarme qué estamos haciendo con nuestros chavales. Cada vez nos quejamos más por todo y hacemos que ellos se quejen más; cada vez hacemos más por ellos, con lo que no se tienen que molestar para nada… Los estamos haciendo maleducados, demasiado críticos con el trabajo ajeno pero muy poco con el suyo propio, intransigentes, competitivos… Cada vez tienes más problemas con ellos, más reclamaciones de los padres, peticiones de copias de exámenes porque son incapaces de decir al profesor o profesora particular cuáles son los fallos o errores cometidos…Lla culpa si no tienen buenos resultados siempre es tuya (corriges mal, explicas mal, eres muy exigente, pones en el examen cosas que nunca dieron aunque haga tres años que les estés explicando lo mismo…), pero no son capaces de reconocer todo lo que te molestas por ellos, no les puedes “llamar la atención” porque se sienten agobiados, pero ellos pueden decirte casi cualquier cosa porque “mis padres piensan lo mismo de ti”… ¡Menos mal que no iba a decir nada! Uf… Vamos a hablar de baloncesto, que es lo que nos une…

 

De la temporada tengo que decir que, como ya preveía a comienzos, ha sido un poco rara. Ninguno de mis hijos jugaba este año, así que tenía que mirar muy poco la página de la federación para organizar el fin de semana, sólo los que tenía como oficial, y los horarios de esos a los que iba por “vicio”. Eso sí, hubo varias cosas que no cumplí, entre ellas que no me decidí a jugar en ningún equipo de madres, de hecho este año no fui a verlas en ninguna ocasión (y como oficial de mesa sólo me tocó un fin de semana de esos de las concentraciones). Tampoco hice la guía de equipos de madres que pensaba hacer, claro que en mi defensa debo decir que hubo pocos equipos que contestaran a mi encuesta-ficha para dicha revista. Podríamos decir que con la Liga de Madres no cumplí, no ponemos el tik de cumplido.

 

Seguimos… Propósito de ver un partido ACB en directo, tampoco cumplido. Quería aprovechar que tengo amigos en Burgos y que, tras varios intentos fallidos, por fin esa ciudad es ACB, así que tenía la intención de ir a ver alguno de los partidos en los que jugasen de locales, quizás cuando jugase allí el Iberostar Tenerife o el Guipúzcoa Basket, y así vería a unos cuantos exOCB. Pues nada, muy buenos propósitos que no cumplí….

También pensaba ir a ver algún partido de Liga Femenina, quizás al Perfumerías Avenida de Salamanca, que me pilla relativamente cómodo para ir. Pero, como podéis suponer ya a estas alturas, tampoco está cumplido… ¡Empiezo a deprimirme!

 

Pero bueno, todo no va a ser malo y alguna cosa sí que cumplí esta temporada. Sin proponérmelo, porque realmente no era mi objetivo a comienzo de temporada, pero conseguí un ascenso como oficial. No es un gran logro pero cuando te llaman para decirte que lo estás haciendo bien, que creen que te mereces pasar a partidos de un poco más de categoría, la verdad es que te da un subidón. También tengo que reconocer que tuve algunos problemitas esta temporada como oficial: cronómetros que no se paran cuando quieres o que se paran cuando no quieres, padres que “se preocupan” si tardas cinco segundos en subir los puntos al marcador, o lo que menos me gusta, que no se oiga el claxon y estés intentando que vean los árbitros que hay tiempo muerto solicitado… Y como dije que iba a quedarme con la parte buena, pues eso, que al menos esto no me salió tan mal si me ascendieron… Ahora tengo que practicar con el acta digital para la temporada que viene…

 

Otro propósito cumplido ha sido ir a ver más a menudo a las chicas del CAU. Y, aunque no pudieron darme muchas alegrías porque deportivamente no tuvieron buena temporada, creo que se animó más gente a ir a San Gregorio, se hablaba un poco más de ellas en redes sociales, principalmente en Twitter y, gracias a personas maravillosas que conocí por el baloncesto, conseguí una camiseta del equipo que pienso utilizar cuando me decida a entrenar un poco…

 

Ellas descendieron pero las chicas de ADBA y Basketmar consiguieron mantener la categoría así que, con un poco de suerte, tendremos Liga Femenina 2 en Asturias y, si no puedo ir a ver al CAU, puedo seguir viendo baloncesto femenino del bueno.

 

De baloncesto masculino, aunque no es normalmente mi tema habitual, también cumplí mi propósito  viendo varios partidos de LEB Oro, EBA o especiales de Navidad, que tampoco están nada mal.

 

Otro de mis buenos propósitos era escribir más aquí, no teneros tan abandonados y el resultado es que… cada vez menos. Tengo ideas, cosas en la mente e incluso en el disco duro de mi ordenador, información buscada, mensajes enviados preguntando esto y aquello, pero cada vez me cuesta más encontrar las palabras justas, así que lo voy dejando, lo voy dejando y, cuando me quiero dar cuenta, pasó el tiempo y estoy despidiendo la temporada.

 

Lo que sí tengo que agradeceros, y este no era uno de mis propósitos, es que me hayáis leído, que os hayan gustado algunas de estas entradas y me mandarais mensajes diciéndomelo, que me animaseis a hacerlo y que os sintierais identificados con algunos de mis pensamientos… En eso estoy encantada: mi “no propósito”, totalmente conseguido.

 

A estas alturas no sé lo que pasará la próxima temporada. Ahora mismo no tengo claro si seguiré de oficial de mesa, si seguiré escribiendo aquí (tengo que reconocer que acabo el curso bastante cansada y un poco harta, todo hay que decirlo), estoy casi segura de que seguiré sin tocar un balón, viéndolo desde la barrera, o la grada en este caso… Sé que seguiré viendo partidos del OCB y de algún otro equipo asturiano, seguiré con el propósito de ir a Burgos, Salamanca o quizás Zamora, que pinta bastante bien para la próxima temporada… Vamos, que el vicio de baloncesto no creo que me lo pueda quitar.

 

Solo espero que sigáis con vuestros buenos propósitos y que los cumpláis, que disfrutéis de los 3x3 veraniegos, quizás de los partidos de la Selección Española, y si os animáis vayáis a Tenerife a ver el mundial femenino…

Y sobre todo, disfrutad de los partidos que veáis y, a poder ser, “portaos bien”, que últimamente las gradas están un poco “encendidas”.

 

Bueno verano y buen baloncesto.

 

DelyAdela.

martes, 15 de mayo de 2018

Gracias, chavales.


Si nos centramos en eso de que los “equipos” están formados por personas, nos damos cuenta de que, gracias a Dios, estamos rodeados de grandes personas más a menudo de lo que pensamos, usando este “menudo” en referencia a los niños que forman esos equipos y, en concreto, a los que forman los equipos que este pasado fin de semana jugaron en Pola de Laviana la F-4 del Campeonato de Asturias Infantil Masculino de baloncesto.

Mucho hemos hablado esta temporada de los incidentes en las gradas, de los insultos a los árbitros, a las aficiones rivales e incluso a los propios jugadores que, en algunas categorías, son un blanco muy fácil para los que van a “disfrutar” del deporte en general. Pero sería injusto no hablar también del compañerismo, la generosidad, la tolerancia, la amistad, la confianza, la lucha, el valor,… que también vemos semana tras semana en las canchas.

Lo más bonito de esta espectacular visión es que esa es una lección que nos dan ellos, los protagonistas de esta historia, los niños, los jóvenes, los jugadores. Y yo, este pasado fin de semana, he tenido la gran suerte de ser espectadora de muchos de esos momentos. ¡Qué grandes son nuestros pequeños!

Sabéis que en una competición como la de este fin de semana, con cuatro equipos punteros jugándose el Campeonato de Asturias, la rivalidad es máxima, habiendo además dos equipos de la misma ciudad (Gijón), uno de Avilés y otro, el cuarto en discordia, de Laviana, un pueblín, como muchos lo llaman, que no se coló en la final, sino que se ganó su derecho a estar en primera línea después de una gran temporada. Y no digo esto por que mi hijo juegue en ese equipo, no, lo digo porque es la verdad más verdadera que puedo decir sobre ello. Pero, a pesar de que este artículo nació con la idea de dejar claro este hecho, que CB Laviana no se coló en la F-4, sino que se ganó el derecho a estar en ella con sudor y alguna que otra lágrima, finalmente he decidido que este no va a ser el tema. Y voy a contaros porqué.

Como os digo, hay veces, muchas, que son los críos los que nos dan lecciones de vida, lecciones de generosidad y amistad que ojalá los mayores supiéramos guardar y no olvidar… Hubo el domingo, día de la final, muchos momentos que me encogieron el corazón, pero los que hicieron que mi mirada se empañara fueron, sin duda, tres de ellos.

El primero, precioso y emotivo, ver a mis chicos, a mis infantiles del CB Laviana felicitar por la victoria a los jugadores del Sanfer, equipo rival que luchaba con ellos por obtener la tercera plaza de este campeonato. Abrazos, palabras de ánimo, entrenadores chocando sus manos en un sincero gesto de felicitación… Y ellos, los jugadores, celebrando cada uno a su modo esa victoria. Los chicos de Avilés locos de contentos por haber conseguido ganar el tercer puesto en ese partido y los de Laviana en el centro de la cancha, justo sobre el escudo del Concejo, con sus brazos en alto, formando la última piña de la temporada, de una magnífica temporada. Unión, lealtad, amistad. Tremendo.
 
El segundo… Puf, el segundo siempre me encoge el corazón. Antes de acabar el tercer cuarto de la final, el quipo que perdía, en este caso el Real Grupo de Cultura Covadonga, ya sabía que las posibilidades de una victoria sobre Gijón Basket 2015 se alejaban…  Y fue absolutamente enternecedor ver cómo muchos de ellos ya dejaban caer alguna lágrima de desilusión, cómo escondían el rostro entre las manos y cómo sus caras reflejaban esa pena que siente el segundo en todas las finales.  Daban ganas de correr a abrazarles y decirles que llegar ahí, que estar en ese pabellón ese día, a esa hora, era ya un triunfo, aunque estoy segura de que muchos de ellos no pensaban eso en ese momento. Espero que ahora, pasados un par de días desde entonces, sepan que esto es así, que el domingo teníamos en casa a cuatro vencedores.

El tercero fue uno de los mejores momentos del fin de semana. Los amantes de este deporte de la canasta siempre decimos que en baloncesto siguen primando esos valores que no vemos en casi ningún otro deporte. Sea por lo que sea, por tradición, por tratarse de un deporte en equipo o porque nuestros entrenadores ya vienen con la lección aprendida de muchos años atrás, hay un espíritu de generosidad, de competencia limpia y de amistad que suele ir más allá de un simple escudo. Es cierto que durante el partido te enfrentas a un rival, lo das todo, te dejas todo, porque tampoco nos vamos a engañar, cuando saltamos a la cancha queremos ganar. Siempre. Pero después, cuando suena la bocina y se acaban los cuarenta minutos, hay muchas cosas que valen más que los puntos. Bueno, pues este momento, este tercer momento fue, para mí, digno de mención. Uno a uno, los componentes del equipo ganador, Gijón Basket, después de haber celebrado su victoria y antes de recoger el trofeo, subieron hasta la grada donde estaba sentado el entrenador del tercer clasificado, a darle un abrazo y felicitarlo también por su participación en esta final. No os digo cómo estaba el pobre, emocionado es poco, y yo hecha un flan de verlo… Fue precioso presenciar esa muestra de cariño, emotivo y precioso… Ese es el trofeo que vale más que nada, ese y ningún otro es el premio que se llevan nuestros hijos: saber compartir, saber agradecer, saber valorar, ser generosos en la victoria. Espectacular, de verdad.

Cierro esta pequeña crónica de la F-4 del Campeonato de Asturias Infantil Masculino con un agradecimiento. A lo largo de estos más o menos nueve meses que dura la competición, he tenido la suerte de conocer a mucha gente pero, sobre todo, he tenido la suerte de encontrar a jugadores de esta categoría que son un tesoro.  Ayer, cotilleando por las redes del club, a las que dedico mucho tiempo como muchos sabéis, me encontré con la muestra de agradecimiento más noble y cariñosa de toda la temporada. Era muy sencilla, unas breves líneas que un jugador de nuestro equipo dedicaba a sus compañeros y a los que cada día trabajamos para que este club de un pueblín de la Cuenca siga creciendo y haciéndose un hueco entre los mejores de Asturias. Decía así:

Más que un equipo, una familia. Bueno, chavales, esto se terminó. Una temporada genial y llena de emociones de todo tipo pero de todas, tanto de las buenas como de las malas, salimos juntos. Para mí, sois todos unos grandes y creo que el cuarto puesto obtenido ha sido más que merecido. Gracias también a la directiva del club y a los entrenadores que habéis hecho todo esto posible. Gracias chavales, os quiero. #SiempreCBLaviana”.

Poco más que añadir…

Gracias a todos los equipos participantes en este campeonato, no sólo a los que llegaron a la final, sino a todos los demás. Gracias a la Federación de Baloncesto del Principado de Asturias por su ayuda y su cordialidad. Gracias a los patrocinadores, organizadores, ayuntamientos, patronatos deportivos, concejalías de deportes. Gracias a los padres, a las familias, a la afición. Gracias a los entrenadores, jugadores y a todos los que consiguen llegar al final de cada temporada con una sonrisa de satisfacción en sus labios.

Gracias por otra temporada inolvidable.

Isa P.

 

 

 

jueves, 12 de abril de 2018

Baloncesto y Twitter... Por DelyAdela.

Últimamente os tengo un poco “abandonados”, bueno tengo abandonado esto de escribir largo y tendido, la verdad es que casi me dedico únicamente a practicar eso de los 140 caracteres. De hecho, por mucho que me los amplíen, parece a veces que estoy mandando un telegrama. Pero bueno, lo importante es que no os abandono del todo, siempre nos queda “interneses”, como lo llama mi madre.

 

Porque, ¿qué sería de nosotros ahora sinInternet? Sin Twitter, por ejemplo. Y es que, incluso los de mi generación, tiramos mogollón de estos medios, a pesar de que no nacimos con tanta facilidad de manejo de dedo y estamos más acostumbrados a relacionarnos cara a cara, con todos sus inconvenientes, tales como quedarte cortada, ponerte colorada, que se te ocurra la respuesta perfecta media hora después…, pero también con sus ventajas, como ese tono de voz que te hace saber (aunque no siempre) si lo que se dice, se dice en serio o en broma, con esa media sonrisa que te anima el día…

 

El caso es que parece que ni nosotros ni el baloncesto podemos vivir sin redes sociales. Porque sí, un partido se jugará en una pista con unas dimensiones determinadas, cumpliendo unas reglas determinadas y con unos jugadores con unas características casi podríamos decir que determinadas; pero a la vez se juega el “otro partido”, el de las redes sociales, el de Twitterprincipalmente, en el que los jugadores somos los aficionados además de los clubs, jugadores profesionales, empresas…, partido en el que no quedan muy claras las reglas y en el que, a veces, parece que todo vale (al menos esa sensación me da a mí). Incluso podríamos hablar de varios partidos simultáneos y mucho más duraderos que ¡el partido oficial!

 

Mencionemos alguna de ellos… Tenemos, por un lado, el partido de las “menciones” que se juega entre clubes. Primero, el propio club tiene que ser activo en redes, tiene que tuitear con cierta frecuencia, tiene que retransmitir el partido pero también informar sobre cualquier otro hecho relevante ocurrido durante toda la semana, tiene que interactuar con seguidores, etc… Los aficionados de a pie agradecemos todas estas noticias, de hecho las retuiteamos,comentamos, contestamos y citamos. Yo, personalmente, echo de menos a “mi equipo” de chicas porque, desde que no está operativa la cuenta @CAU_Uniovi de Mateo Santamarina, no tienen cuenta oficial que yo sepa, aunque algunas otras nos mantienen perfectamente informados, no me puedo quejar en ese aspecto.

 

Este partido de las “menciones” tiene hasta “ganador”… Hay cuentas que se dedican justamente a contabilizar las menciones clasificándolas por categorías, por ligas o por deportes. Supongo que esto beneficia al club, que puede “venderse” de cara a patrocinadores y demás. Aunque no estoy de acuerdo con eso de que hablen de ti aunque sea malo: el que un club, un equipo, sea relativamente conocido, le beneficiará a la hora de conseguir patrocinios o incluso jugadores.

 

También podemos hablar del partido de las“aficiones”.  Y no me refiero a la parte que trata de hablar de tu equipo, de mandarles algo de ánimo cuando no se está viendo el partido en directo, celebrando la victoria o mandando ánimos a algún jugador lesionado. Esa es una de las cosas más curiosas de esto de Internet: hablas con desconocidos como si los conocieras de toda la vida, te atreves a dirigirte a gente que, si te encuentras “en directo”, no saludas (lo digo por propia experiencia); te diriges a personas más o menos famosas a las que admiras, te saltas los medios tradicionales para conocer a alguien, no es necesario ni ser oficialmente presentados ni estar a una mínima distancia (misma ciudad por lo menos) y le mandas un tweet como si fuerais casi, casi “colegas”…

 

Dentro de esto de las “aficiones”, es importante mencionar esa especie de “batalla” entre equipos rivales. ¿Qué por qué digo esto? Pues porque, a veces, parece una batalla de flores, como las fiestas de algunos pueblos, con aficiones que se “retan” a ver cual lo pasa mejor en el partido, que se citan para tomarse algo antes, que se intercambian bufandas… Vamos, lo que yo creo que debería ser, si entendemos que, aunque aficionados a distinto equipo, a todos nos une el baloncesto. Pero, en otras ocasiones, es una batalla de verdad, en la que se “tira a matar” o al menos a hacer daño, en la que se hacen comentarios que molestan y en la que, por desgracia, en ocasiones se pierden las formas. La ventaja de que por Twitter puedas comunicarte con gente con la que, en el día a día, no coincidirías nunca, es aprovechada para opinar e incluso insultar a esa gente sin preocuparnos del daño que podamos estar haciendo o a quién estemos ofendiendo.

 

Es demasiado fácil opinar sobre algo que vemos desde la distancia, desde detrás de nuestra pantalla de móvil u ordenador. Y con la ventaja del semi-anonimato que nos brindan estas redes sociales. Todo el mundo puede opinar de todo, todos parecemos expertos en todo, como si pudiéramos hablar sobre cualquier cosa con conocimientos, como si siempre supiéramos lo que decimos. La verdad es que no puedo explicarlo muy bien pero digamos que nos “calentamos” con facilidad,  nos creemos con derecho a opinar sobre cualquier cosa, aunque no tengamos ni idea, sólo tenemos que escribir un poco en el teclado.

 

A mí, personalmente, me sorprende la rapidez con la que algunos comentan, la facilidad con la que lo convierten en personal, con la que se critica el trabajo ajeno… Quizá me sorprenda porque yo no tengo ni esa facilidad de palabra, ni mucho menos tanta fluidez de vocabulario. Aunque debo reconocer que algún momento de debilidad también tengo y que en alguna ocasión hago algún comentario del que me arrepiento (no me arrepiento de lo que digo, sino de haberlo hecho por escrito y sin que se note mi tono, mi actitud…, vamos, que pueda ser malinterpretado). Entiendo que, apoyar a un equipo no me obliga a ser “anti” los demás, que un jugador cambie de equipo, incluso cuando lo haga a mitad de temporada y, sobre todo, en circunstancias desconocidas para mí, no me da derecho a llamarlo pesetero  o chaquetero, que no me parezca bien algún comentario de un aficionado de un equipo, no me hace entender que toda la afición del equipo correspondiente sea una m…

 

Todo el mundo tiene derecho a su momento, a que salir mal de un partido y hacer un comentario más o menos apropiado, a tener un mal día y dejarlo claro con tus comentarios… Lo malo es que hay gente que no sólo tiene un mal día, sino que tiene malos días en general, gente que no hace ninguna aportación positiva, gente que sólo trata de hacer daño sin molestarse en ponerse en piel ajena…

 

Por eso, os digo: ¡disfrutemos del juego, disfrutemos de nuestra afición, de nuestro deporte, de nuestro equipo! Aprovechemos la oportunidad que nos brindan estos medios tecnológicos para felicitar por el buen trabajo realizado, por mandarles fuerza cuando nos parecen un poco desanimados… Seamos correctos, honestos y pensemos, antes de escribir, en eso de “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”, que, aún sonando muy a frase de madre, es una de esas frases-sentencias que son reales.

 
¡Buena temporada tuitera!

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miércoles, 14 de marzo de 2018

Una grada libre de anarquías, por favor.

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(Anarquía: Ausencia de norma, ausencia de autoridad. Designa aquellas situaciones en las que se da la ausencia de Estado o de Poder Público.
Según la acepción 2 del Diccionario de la RAE: desconcierto, incoherencia, barullo.)

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Hace un tiempo, escribí un artículo que hablaba sobre la “violencia” que se vive en las gradas durante los partidos de baloncesto de nuestros hijos. Y no voy a corregir lo de “violencia”, porque según va pasando el tiempo, me reitero más en lo que creo que está ocurriendo en las canchas. En aquella ocasión, acabando la temporada 2014-2015, la tensión se vivió de un lado a otro de la grada, entre aficiones de los dos equipos que jugaban en una cancha que, desde entonces, me produce muchísima tensión sólo pensar en ella. Y tengo que decir que he vuelto muchas veces durante estos años con idéntico resultado.

Cuando tengo un tema como este entre manos, dudo siempre si escribir o no sobre ello, porque no me gusta polemizar ni entrar en discusiones de este tipo, ya que, al final, las opiniones que sobre estos temas solemos tener son muy subjetivas, pero no puedo obviar, por más que quiera, lo incómodo y desagradable que resulta ver un partido en esas condiciones, cada vez más frecuentes, y en canchas de baloncesto, donde, históricamente, sólo se respiraba deportividad.

El caso es que el pasado fin de semana mi asombro alcanzó límites inimaginables al ser testigo, en dos partidos distintos, de dos categorías diferentes y en dos canchas bastante alejadas la una de la otra, de hasta dónde llega la incoherencia, la ignorancia, la irresponsabilidad, el no saber estar, la intolerancia y la falta de respeto, tanto al rival, como a las aficiones (la propia y la ajena), a los árbitros y a tu equipo en su conjunto. Tanto es así, que en uno de ellos, el entrenador local llamó la atención del padre en cuestión desde el banquillo, aunque, por desgracia, no consiguió cerrar esa boca. Deplorable.

En esta ocasión, la retahíla de improperios no fue contra la afición rival, es decir, contra nosotros, sino contra todo lo que había en la cancha de juego: jugadores y entrenadores del equipo rival, árbitros, mesa,… Estos dos “espectadores” se convirtieron de repente en entrenadores, asistentes, jugadores expertos de baloncesto…; de todo sabían y de todo opinaban, dejando claro que los equivocados eran los demás, con sus gritos sin sentido, cuando lo único que tenían que hacer era ser PADRES y disfrutar del partido que, en ambos casos, fue espectacular. Claro, que bien pensado, es posible que a estos padres solamente les valga la victoria, que en ambos casos, quedó de nuestro lado. Qué pena, ¿no? Atacar cuando se pierde en lugar de no saber valorar el trabajo de sus equipos que, tengo que decirlo, fue excelente en ambos partidos, a pesar de que no ganaran.  

Mientras estaba sentada en la grada de estos dos pabellones, escenarios improvisados de estos espectáculos grotescos, me preguntaba qué pensarían los hijos/ jugadores de estas dos personas… Quizá deberíamos preguntarles qué les parece estar jugando y tener de fondo la insistente voz de su progenitor diciendo barbaridades a cuál más gorda. Es una pena no poder hacerlo, ya que estoy segura de que la respuesta no iba a dejarnos indiferentes.

Me gustaría dejar claro para terminar que yo no soy una balsa de aceite viendo los partidos de mis hijos, ni los de mis amigos o equipos que sigo, ni en casa sentada en el sofá, ni en una cancha de baloncesto. Me gustan, los disfruto, los vivo, animo, me levanto si está interesante y ajustado para los míos, me siento, me vuelvo a levantar, grito, salto, aplaudo… Pero nunca, jamás, se me ha ocurrido insultar a un árbitro, por muy mal que me parezca que lo está haciendo (RESPETO), ni a los jugadores del equipo rival, ni mucho menos al entrenador. Y si esto no lo hago con el equipo rival, podéis imaginar que menos aún con mi propio equipo. Claro que yo tengo claro que no soy ni jugadora, ni entrenadora, ni árbitro. Soy MADRE y AFICIONADA, aunque me cabree, me enfade, me desespere o no esté de acuerdo con las decisiones arbitrales, incluso cuando pienso que éstas han influido en el resultado del partido. Todos tenemos derecho a opinar, eso por supuesto, pero no creo que nadie tenga derecho a pisar la dignidad de nadie, ni dentro ni fuera de una cancha, y menos aún usando el deporte como excusa.

Por favor, disfrutemos de este deporte y dejemos a los demás disfrutar también.

Respetemos, aunque no nos guste lo que vemos.

Animemos, pero sin menospreciar el trabajo de los demás.

Enseñemos a nuestros hijos que a veces se gana y a veces se pierde, pero que no por ello se es el mejor o el peor. En eso consiste la DEPORTIVIDAD.

Enseñemos a nuestros hijos que hay que ser generosos y humildes en las victorias y que las derrotas nos enseñan a ser mejores.

Digamos a nuestros hijos con nuestros actos que queremos canchas vacías de “violencia”.

 

El mejor ejemplo empieza con una grada libre de “anarquías”.

 
Bss.

miércoles, 17 de enero de 2018

Ellas también juegan, por DelyAdela: Sentimientos.

Creía yo que la entrada más difícil que había escrito era la de Peque, ¡qué ilusa! Como dice el refrán, “otro vendrá que bueno te hará”.

Desde que escribí y se publicó esa entrada, tengo ideas o desarrollo ideas que ya tenía, pero no acabo de encontrar el modo o la manera de desarrollarlas y, la verdad, tampoco creo que tenga tantos seguidores como para hacer una encuesta sobre el tema a tratar (que sepáis que soy muy de encuestas, hice una hasta para ponerle el nombre a mi hija…; para él no me hizo falta, lo decidió la hermana, jajaja, que si no…).

Bueno, el caso es que, con varios frentes abiertos, me doy cuenta de que todos mis escritos salen del sentimiento, de que escribo sobre lo que me provoca “mi vicio” (uno de tantos, hay que reconocerlo). Escribo de los equipos que me gustan, de personas a las que les tengo cariño, de otras que me dan un poco de envidia, sana por supuesto, por ser como son… Claro que, con mis conocimientos técnicos, no me puedo poner a contaros resultados, jugadas, mejores acciones en un partido,…; además, y por suerte, últimamente hay páginas y cuentas de Twitter que lo hacen muy bien y nos mantienen informados de todo al minuto.

Así que, en el fondo, yo creo que se trata de eso, ¿no os parece? Se trata de sentimientos.

Yo no voy a un partido a juzgar si la rotación de balón es la adecuada, si el porcentaje de triples es malo o bueno, o si hay que meter los tiros libres, ¡por favor! Y que conste que sí lo hago a veces, lo comento con los que tengo confianza o, en momentos de “calentón”, incluso por redes sociales y, sobre todo, lo digo cuando salgo de un partido que se ha perdido por no haber luchado más, es decir, no por haber perdido, sino por cómo se ha perdido.

Y ahora, sí que voy a hablar de sentimientos, de los que tengo cuando voy a un partido de mis chicas del CAU, al que este año, perdón, esta temporada, estoy consiguiendo ir a ver bastante a menudo, aunque no siempre completos (y no quiero que estas chicas piensen que me voy antes por sentirme decepcionada, ¡eso nunca!), sino más bien por la hora a la que juegan, por alguna corrientilla que se nota allí, por la tentación de tomar el vermut, … (¡hay tantos vicios!). Como iba diciendo, al igual que cuando leo un libro no me planteo si los signos de puntuación son los adecuados o cuando veo una película no me planteo si el plano es correcto o no, cuando voy a verlas, no pretendo ver sólo una victoria, es decir, no voy sólo a verlas ganar; cuando voy a verlas, sé que voy a sufrir, sé que voy a alegrarme cuando entra ese triple limpiamente, sé que voy a tensarme cuando veo que se falla estando solas bajo canasta; sé que voy a morderme las uñas cuando el balón gira y gira por el aro sin decidirse a entrar o salir… No os voy a decir que sienta hasta el cansancio cuando el partido se convierte en un correcalles porque, sentada en la grada, como mucho, hago ejercicio de cuello y sería pasarme un poco. Y que conste que me encantaría que llegara esa victoria. No sé si seré rara o no, lo que sí sé es que voy a verlas porque ellas despiertan ese sentimiento en mí, el del apoyo incondicional. Así que os seguiré hablando alguna que otra vez de estas chicas del CAU. No sé que sentimientos tendrán ellas ahora mismo, no sé como llevarán que no les estén acompañando los resultados, que los titulares que les dedican últimamente sean del tipo “nuevo varapalo”, “más de lo mismo”, “año nuevo, mismas miserias”, o que les digan que “no son de esta liga”. No niego que los resultados no están llegando, que no están ganando, que empiezan el año como acabaron el anterior, pero yo seguiré animándolas porque creo que se lo merecen, porque creo que no tiene que ser fácil ir a entrenar durante la semana cuando parece que no se nota luego en la pista; no debe ser fácil salir a jugar con la sensación de que todo el mundo cuenta con que perdáis porque es lo que lleváis haciendo toda la temporada.

Eso sí, tengo una pequeña queja que daros. Lo que sentí en el último partido, hace un par de días, fue ver un poco de derrotismo, de desilusión (pero vuestra, como que no os lo creéis), no sé como explicarlo bien, pero me transmitisteis un poco de “desgana”. Y eso no chicas, no salen las cosas, las canastas no entran, vale, pero me pareció (desde mi gran desconocimiento técnico, lo recalco una vez más) que no luchabais, que no corríais…. Rendirse es una opción, por supuesto, claro que se puede, anda que no lo habré hecho yo veces (que es más fácil hablar que practicar con el ejemplo), pero no os sintáis decepcionadas, aburridas, ni escuchéis sólo lo negativo. ¡Hay que seguir peleando, luchando y disfrutando!

Yo, por mi parte, intentaré seguir escribiéndoos de lo que siento, de lo que me emociona, o no, de nuestro baloncesto femenino, de jugadoras que me encantan y de cosas curiosas que me hacen sentir añoranza de mis tiempos mozos…

Me despido ya, no sin antes gritar un: ¡Vamos CAU! ¡Hasta el final!

Porque, ¡Ellas también juegan!
 

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