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domingo, 16 de junio de 2019

Querido entrenador...


Hace unas semanas empecé a escribir un post titulado “Querido entrenador…”, una despedida de temporada que pretendía estar a la altura de otro año estupendo lleno de baloncesto, buenos amigos y muchas, muchas, muchas nuevas experiencias y muchos sentimientos, aunque no siempre positivos, que todo hay que decirlo. Pero en general, otra buena temporada en casi todos los sentidos. El post empezaba así:

Querido entrenador:
Un año más, se acaba la temporada… Llega ese momento que hace que nuestros sentimientos choquen como si fuesen trenes a punto de descarrilar y nunca, por más años que pasen, sabemos cómo gestionarlos. Por un lado, está ese sentimiento de alivio: “se acaba…”, nos decimos, “hemos hecho lo que hemos podido…”; nos despedimos hasta septiembre, cogemos el macuto y nos vamos… Por otro lado, está el sentimiento que nos deja el “hasta luego”, el pensar en vivir los próximos meses sin baloncesto, sin sentir el calor de nuestros jugadores, sin sentir el nervio de la grada, sin ver las caras de alegría de los chicos cuando las cosas salen bien, sin estar a su lado para darles una palmadita en el hombro cuando salen mal… Y, siempre, la misma sensación en el estómago al apagar las luces de la cancha…”.

Lo continué un par de párrafos más, hasta que me di cuenta de que en realidad no estaba diciendo lo que quería decir o, en este caso, no escribía lo que me había propuesto… Y paré. Dejé una frase a medio terminar y paré. Había pasado varios días con la idea rondándome por la cabeza, escribir una carta dirigida a un entrenador de baloncesto, alguien parecido a alguno de los que conozco, dedicada a todos esos que de sobra sé cómo se sienten cuando acaba la temporada... La mezcla de alivio y tristeza, las ganas de descansar mezcladas con la pena que siempre produce un final… Pero, realmente, no era eso lo que quería escribir, no quería un post tierno y blandito de despedida de temporada, sino un post duro y reflexivo sobre lo que nunca, jamás, debe hacer alguien que se haga llamar “entrenador”, y ya me da igual si es o no de baloncesto… Quería escribir sobre esos entrenadores que terminan perdiendo el respeto de sus jugadores por sus actos, sus palabras, sus gestos,… Quería escribir sobre algo que no me cabe en la cabeza y que considero absolutamente incompatible con ser entrenador de baloncesto, con jugar en equipo, con llevar el escudo de un club bordado junto al corazón.

 A lo largo de estos últimos meses he prestado mucha atención a las publicaciones, textos, noticias, consejos, enseñanzas, etc…, que sobre los entrenadores se han publicado. He visto y leído de todo: barbaridades y sabios consejos casi a partes iguales. Por desgracia, debo decir, ya que lo segundo debería primar, y mucho, sobre lo primero. ¿Es normal que en un colectivo como este haya quién, amparándose en la cultura y valores que transmite nuestro deporte, se crea más especial que el resto? ¿Es normal que haya aún entrenadores que piensen que son imprescindibles, que sus conocimientos, técnicas o títulos son únicos? ¿Es normal que haya algunos que piensen que pueden hacer o decir lo que les venga en gana sin que esto tenga consecuencias? Si nos pasamos la mitad de la temporada criticando y enjuiciando a los jugadores que no cumplen con su trabajo y responsabilidad con su equipo, digo yo que también deberíamos hablar de los entrenadores que pierden de vista la globalidad de un “equipo” (entendiendo éste como un club con todos sus componentes) para convertirse en reyes de un grupo de gente que comparte un balón, en el mejor de los casos, pero que nunca actuará como un “todo” porque su guía no ve más allá de su propio ego. Y esto, muy a mi pesar, y sé que también muy a vuestro pesar, existe.

¿Qué hace grande a un club? Me lo he preguntado varias veces esta temporada después de leer o ver algunas cosas… Y la respuesta siempre ha sido la misma: la unidad, el remar todos juntos en la misma dirección, teniendo en cuenta que ese “todos” engloba desde el jugador más joven del club, hasta los veteranos, entrenadores, padres, simpatizantes, ¡hasta el conserje del poli forma parte del equipo! Y el que guía a ese equipo, el que nos debe llevar a todos de la mano, el que nunca debe permitirse perder el respeto de todos, y mucho menos de sus jugadores, es el entrenador. Sus actos, sus palabras, sus gestos, …, todo queda en la retina de los jugadores y su ejemplo es el ejemplo que nuestros hijos seguirán durante mucho tiempo. Si el entrenador grita a un árbitro, ellos también lo terminarán haciendo; si da las gracias, ellos le imitarán; si patalea, ríe o llora ante determinadas situaciones, ellos también lo harán antes o después… Porque él es quien rige la parcela deportiva de los chavales, es un formador, un educador cuyas enseñanzas, buenas o malas, formarán parte de la vida de nuestros hijos para siempre.


Querido entrenador… Te necesitamos, a ti, a tu persona, a tu sonrisa…; a tus palmaditas en la espalda, tus gritos en los entrenos y tus broncas desde el banquillo…; necesitamos que enseñes el camino, infundas valor y guíes a los jugadores en su aventura deportiva. Necesitamos que estés, en las buenas y en las malas… Que nunca olvides que un equipo no es un equipo si no tiene un capitán, y un capitán debe siempre poner el “yo” al servicio del “nosotros”, sólo así lograrás construir un equipo imborrable, inolvidable e insuperable. Ganes o pierdas en la cancha, habrás ganado el partido más difícil: el respeto de los jugadores de tu equipo, de tu club y de los rivales. Y serás para siempre el entrenador que ellos siempre querrán ser.

Bss. 






domingo, 9 de septiembre de 2018

¿Qué pasa con las chicas?, por DelyAdela.




Hoy me recordaron que el tiempo, sobre todo en vacaciones, pasa volando, y que la pretemporada ya está ahí y que dentro de nada ya tenemos el stage (la reunión inicial de árbitros y oficiales, que no sé muy bien por qué, pero se llama así).

Como supondréis, tengo sentimientos encontrados. Por un lado, tengo ganas, digamos que me “aburro” un poco sin baloncesto (los torneos y campeonatos de selecciones no seniors no consigo verlos, yo necesito que me los echen por la televisión de toda la vida, no por el ordenador). Aunque también tengo que reconocer que empezar la pretemporada también significa volver al trabajo, exámenes… y, ya sabéis, los profes tenemos muchas vacaciones, pero a mí cada año me abultan menos, no sé lo que hago.

El caso es que me puse a mirar cosas, repasar un poco algunos conceptos y a cotillear un poco los equipos a los que puede que les haga mesa esta temporada. En ese momento, al ver los equipos inscritos, me “enfadé” un poco con el baloncesto asturiano. Antes de que se me ofenda alguien, quiero dejar claro que cuando digo el baloncesto asturiano me refiero un poco a todos, a equipos, clubs, la federación por supuesto, pero también a árbitros, mesas, jugadores, familias y simples aficionados. Vamos, que me enfado hasta conmigo misma. No tengo claro quién tiene la culpa, si es que hay alguna culpa, pero sí creo que algo pasa y que, de alguna manera, todos colaboramos o al menos no tratamos de evitarlo.

¿Ya conseguí intrigaros un poco? Aunque el título ya os dará una buena pista…

Sí, eso es. Tiene que ver con el baloncesto femenino. Algo estamos haciendo mal porque las chicas “se nos van”.

Hace unos días leí la entrevista que Asturbasket le hizo a Hector Galán y, como seguidora del CAU, me fijé sobre todo en lo relativo al descenso del equipo. No recuerdo las palabras exactas, pero venía a decir que habían tomado la decisión de descender dos categorías para intentar formar un equipo con gente de aquí, tirando de la cantera, y que esto resultaba relativamente complicado, entre otras cosas porque las chicas se iban, que si a estudiar fuera, que si no querían comprometerse a un equipo en categoría nacional… También decía que había sido una decisión dura que, seguramente, no se entendería desde fuera y en eso tengo que darle la razón; desde fuera y visto sólo por el lado que lo veo yo como simple aficionada (para que conste, soy ocb desde hace años) cuesta entenderlo. Entiendo que, tras tres años descendiendo en las pistas, era conveniente bajar de categoría; entiendo que sea complicado sacar un equipo competitivo, pero, y repito que, desde fuera, lo que más “llama” la atención es que esta próxima temporada el club va a contar con tres equipos senior masculino y uno femenino…

Y eso nos lleva nuevamente a la pregunta de ¿qué pasa con las chicas?

Creo que ya comenté alguna vez que era profesora de matemáticas y de vez en cuando me sale esa vena, la vena matemática (que aún la tengo, aunque cada vez la veo salir menos…). El caso es que me puse e hice un pequeño gráfico de los equipos de la temporada 18/ 19, al menos de los equipos inscritos en algunas categorías. Tengo que reconocer que, de paso, probaba una nueva aplicación que tengo como hoja de cálculo y averiguaba cómo hacer diagramas de barras (básicamente aprovechando para hacer dos cosas a la vez, a ver si aprendo, jajaja). Conclusión: el número de equipos femeninos en competición decrece, es decir, se pierden jugadoras.


Lo que se puede sacar del gráfico, o del listado disponible en la web de la federación, es que parece que el número de niñas que se apuntan a esto del baloncesto es, incluso, ligeramente mayor que el de niños, por eso en Benjamín y Alevín ganan los equipos femeninos; aunque hay que reconocer que en estas categorías los equipos pueden ser mixtos, pero, digo yo, si un equipo se inscribe en femenino es porque habrá mayoría de niñas, ¿no? En infantil y cadete hay “casi empate”; en junior empieza a notarse diferencia, aunque aún pequeña. Entonces llegamos a autonómica y ya está el lio montado. Por ejemplo, aunque en el gráfico no se distingue, resulta que en autonómica femenina sólo hay una categoría y en ella hay tantos equipos como en 2ª autonómica masculina…

Y luego llegan las competiciones nacionales. Allí sí que se nota diferencia, tanto en el concepto (la versión masculina la forman solo equipos asturianos, mientras que en femenino se juntan equipos de Asturias, Cantabria y Galicia si no me equivoco) como en cantidad: sólo tres equipos asturianos en primera nacional femenina. Y “más arriba” sólo significa menos equipos femeninos. Es una pena, pero pasamos de tres equipos en la segunda categoría a uno.

Como veis, me estoy basando en la federación asturiana, no sé lo que ocurre en otras comunidades, aunque hay detalles tales como que en masculino hay varias ligas ACB, Oro, Plata, EBA mientras que en femenino es más fáci: Liga 1 (bueno, ahora Liga Día, al menos tenemos patrocinador) y Liga 2. Punto.

Estos son los datos que me llevan a preguntarme porqué hay menos baloncesto femenino. Bueno, realmente hay menos deporte femenino en general y no quiero ser feminista ni “barrer” para casa por ser mujer, pero es cierto, nos guste o no nos guste, que el deporte femenino vende menos. Basta ir a un partido de lo que sea, hay más gente en las gradas cuando son hombres que cuando son mujeres…
Pero no quiero desviarme del baloncesto que, aunque poco, es lo que “entiendo”. Está claro que, por algún motivo, llegan menos jugadoras a senior que jugadores. Y no creo que sea falta de calidad, de hecho, hay varias jugadoras que son convocadas por las selecciones de formación, así que no es que las chicas sean “malas” en esto del baloncesto. Entonces, ¿por qué lo dejan más chicas?

Sólo tengo un montón de preguntas, pero no tengo respuestas. No creo tampoco que haya un único culpable ni quiero encontrar al “asesino”, sólo me hago estas preguntas y os las transmito:  ¿las chicas prefieren dedicarse más a los estudios que al deporte? ¿Se ven más incapaces de compaginarlos? Quizás sea que somos más indecisas, o que tengamos cierto compromiso que haga que no lo dejemos a mitad de temporada y por eso lo dejamos desde el principio. Puede ser que tengamos menos afán competitivo o que soportemos menos la “presión” de jugar en un equipo más profesional. Puede que las jugadoras se vean menos apoyadas, animadas a continuar… Puede que…, puede que… Eso es lo único que se me ocurre, muchos puede …

Pero lo cierto es que, y lo siento chicas, pero lo tenéis más difícil para llegar a profesional, para encontrar un equipo con el que jugar simplemente o para llegar a vivir de lo que os gusta, deportivamente hablando… Eso sí, mientras os dedicáis a ello espero que disfrutéis a tope sin pensar en el futuro y, como suele decirse, ¡VIVID EL MOMENTO!

Porque, ¡Ellas también juegan!




lunes, 9 de julio de 2018

El final...: por DelyAdela.

 
 
El final…del verano… No puedo evitar que esto me salga de carrerilla, recordando, más que la canción de El Dúo Dinámico (que reconozco me encantaron siempre), el último capítulo de Verano Azul. Y es que sí, ya tengo mis añitos y fui de las que lloraron con la muerte de Chanquete y con la escena de Pancho despidiéndose detrás del taxi en el que se marcha Julia. Pero vayamos a lo que íbamos. No es el final del verano claramente, es el final del curso, de la temporada… Y es que yo, tanto como profesora, oficial de mesa o simple fan de baloncesto, funciono por años académicos y temporadas. Es decir, soy de las que me hago un montón de buenos propósitos en septiembre, mucho más que en Nochevieja, día que aprovecho para cenar, tomar las uvas o empezar el año nuevo con buen pie, sin más...

 

Así que, si al comienzo del curso hacemos buenos propósitos, ahora, al final, toca un poquito de revisión, toca hacer la “memoria” de la temporada (a veces me sorprendo a mí misma, no tengo suficiente papeleo, memorias y demás que hacer en el instituto que quiero más…).

 

Como profe, empiezo el curso con bastantes ganas, con intención de reñir poco y quejarme menos, con el buen propósito de conseguir buenos resultados, tanto en notas como en llevarme bien con los chavales… ¿Conseguido? ¡Para nada! Pero bueno, ya sabéis: los profesores no hacemos nada más que quejarnos. Aunque ya que me pongo y, más que nada porque creo que cada vez pasa más en todos los ámbitos de la vida y la sociedad, no puedo evitar preguntarme qué estamos haciendo con nuestros chavales. Cada vez nos quejamos más por todo y hacemos que ellos se quejen más; cada vez hacemos más por ellos, con lo que no se tienen que molestar para nada… Los estamos haciendo maleducados, demasiado críticos con el trabajo ajeno pero muy poco con el suyo propio, intransigentes, competitivos… Cada vez tienes más problemas con ellos, más reclamaciones de los padres, peticiones de copias de exámenes porque son incapaces de decir al profesor o profesora particular cuáles son los fallos o errores cometidos…Lla culpa si no tienen buenos resultados siempre es tuya (corriges mal, explicas mal, eres muy exigente, pones en el examen cosas que nunca dieron aunque haga tres años que les estés explicando lo mismo…), pero no son capaces de reconocer todo lo que te molestas por ellos, no les puedes “llamar la atención” porque se sienten agobiados, pero ellos pueden decirte casi cualquier cosa porque “mis padres piensan lo mismo de ti”… ¡Menos mal que no iba a decir nada! Uf… Vamos a hablar de baloncesto, que es lo que nos une…

 

De la temporada tengo que decir que, como ya preveía a comienzos, ha sido un poco rara. Ninguno de mis hijos jugaba este año, así que tenía que mirar muy poco la página de la federación para organizar el fin de semana, sólo los que tenía como oficial, y los horarios de esos a los que iba por “vicio”. Eso sí, hubo varias cosas que no cumplí, entre ellas que no me decidí a jugar en ningún equipo de madres, de hecho este año no fui a verlas en ninguna ocasión (y como oficial de mesa sólo me tocó un fin de semana de esos de las concentraciones). Tampoco hice la guía de equipos de madres que pensaba hacer, claro que en mi defensa debo decir que hubo pocos equipos que contestaran a mi encuesta-ficha para dicha revista. Podríamos decir que con la Liga de Madres no cumplí, no ponemos el tik de cumplido.

 

Seguimos… Propósito de ver un partido ACB en directo, tampoco cumplido. Quería aprovechar que tengo amigos en Burgos y que, tras varios intentos fallidos, por fin esa ciudad es ACB, así que tenía la intención de ir a ver alguno de los partidos en los que jugasen de locales, quizás cuando jugase allí el Iberostar Tenerife o el Guipúzcoa Basket, y así vería a unos cuantos exOCB. Pues nada, muy buenos propósitos que no cumplí….

También pensaba ir a ver algún partido de Liga Femenina, quizás al Perfumerías Avenida de Salamanca, que me pilla relativamente cómodo para ir. Pero, como podéis suponer ya a estas alturas, tampoco está cumplido… ¡Empiezo a deprimirme!

 

Pero bueno, todo no va a ser malo y alguna cosa sí que cumplí esta temporada. Sin proponérmelo, porque realmente no era mi objetivo a comienzo de temporada, pero conseguí un ascenso como oficial. No es un gran logro pero cuando te llaman para decirte que lo estás haciendo bien, que creen que te mereces pasar a partidos de un poco más de categoría, la verdad es que te da un subidón. También tengo que reconocer que tuve algunos problemitas esta temporada como oficial: cronómetros que no se paran cuando quieres o que se paran cuando no quieres, padres que “se preocupan” si tardas cinco segundos en subir los puntos al marcador, o lo que menos me gusta, que no se oiga el claxon y estés intentando que vean los árbitros que hay tiempo muerto solicitado… Y como dije que iba a quedarme con la parte buena, pues eso, que al menos esto no me salió tan mal si me ascendieron… Ahora tengo que practicar con el acta digital para la temporada que viene…

 

Otro propósito cumplido ha sido ir a ver más a menudo a las chicas del CAU. Y, aunque no pudieron darme muchas alegrías porque deportivamente no tuvieron buena temporada, creo que se animó más gente a ir a San Gregorio, se hablaba un poco más de ellas en redes sociales, principalmente en Twitter y, gracias a personas maravillosas que conocí por el baloncesto, conseguí una camiseta del equipo que pienso utilizar cuando me decida a entrenar un poco…

 

Ellas descendieron pero las chicas de ADBA y Basketmar consiguieron mantener la categoría así que, con un poco de suerte, tendremos Liga Femenina 2 en Asturias y, si no puedo ir a ver al CAU, puedo seguir viendo baloncesto femenino del bueno.

 

De baloncesto masculino, aunque no es normalmente mi tema habitual, también cumplí mi propósito  viendo varios partidos de LEB Oro, EBA o especiales de Navidad, que tampoco están nada mal.

 

Otro de mis buenos propósitos era escribir más aquí, no teneros tan abandonados y el resultado es que… cada vez menos. Tengo ideas, cosas en la mente e incluso en el disco duro de mi ordenador, información buscada, mensajes enviados preguntando esto y aquello, pero cada vez me cuesta más encontrar las palabras justas, así que lo voy dejando, lo voy dejando y, cuando me quiero dar cuenta, pasó el tiempo y estoy despidiendo la temporada.

 

Lo que sí tengo que agradeceros, y este no era uno de mis propósitos, es que me hayáis leído, que os hayan gustado algunas de estas entradas y me mandarais mensajes diciéndomelo, que me animaseis a hacerlo y que os sintierais identificados con algunos de mis pensamientos… En eso estoy encantada: mi “no propósito”, totalmente conseguido.

 

A estas alturas no sé lo que pasará la próxima temporada. Ahora mismo no tengo claro si seguiré de oficial de mesa, si seguiré escribiendo aquí (tengo que reconocer que acabo el curso bastante cansada y un poco harta, todo hay que decirlo), estoy casi segura de que seguiré sin tocar un balón, viéndolo desde la barrera, o la grada en este caso… Sé que seguiré viendo partidos del OCB y de algún otro equipo asturiano, seguiré con el propósito de ir a Burgos, Salamanca o quizás Zamora, que pinta bastante bien para la próxima temporada… Vamos, que el vicio de baloncesto no creo que me lo pueda quitar.

 

Solo espero que sigáis con vuestros buenos propósitos y que los cumpláis, que disfrutéis de los 3x3 veraniegos, quizás de los partidos de la Selección Española, y si os animáis vayáis a Tenerife a ver el mundial femenino…

Y sobre todo, disfrutad de los partidos que veáis y, a poder ser, “portaos bien”, que últimamente las gradas están un poco “encendidas”.

 

Bueno verano y buen baloncesto.

 

DelyAdela.

jueves, 11 de enero de 2018

Cuestión de "no querer".


El diálogo que se desarrollaba hace unos días a mi lado tenía como protagonistas a dos chicos en edad adolescente; debían rondar los dieciséis o diecisiete años, un chico y una chica. La conversación no tenía desperdicio y versaba sobre un tema que a mí personalmente ya me preocupa desde la pasada temporada por algunos casos que hemos tenido en nuestro círculo deportivo cercano. La chica preguntaba al chico el motivo por el que había dejado de practicar su deporte favorito, al que se dedicaba, al parecer, desde hacía varios años y no se le daba nada mal, según ella comentaba. Él, serio y concentrado en hallar una respuesta a la altura de la pregunta, le contestó en un tono que llevaba implícita la razón total sobre esta cuestión: “No tengo tiempo. Además, mis padres siempre me están diciendo que lo deje, que me ocupa mucho tiempo y que ellos tampoco tienen tiempo libre para estar llevándome a los partidos cuando no tengo con quién ir”.

Bien, pues hoy ha llegado el momento de abordar el tema del abandono deportivo, orientado al baloncesto en mi caso. Sé que este es un tema muy controvertido, complicado, que levanta ampollas a algunos y calla las bocas de otros y que hay opiniones muy diversas y variadas, dependiendo del punto de vista desde el que se mire.

El abandono de la práctica deportiva, sobre todo en adolescentes, es cada día más frecuente, aunque es algo que siempre ha sucedido al llegar a esa edad en la que las prioridades empiezan a cambiar, y no siempre van orientadas hacia lo correcto. Si les preguntamos el motivo del abandono a estos chicos, obtendremos las más variadas respuestas, aunque la más frecuente es la de “no tengo tiempo”, falso en la mayoría de los casos. Los chicos no dejan de practicar baloncesto de la noche a la mañana por no tener tiempo para ello, sino que han encontrado otra cosa a la que prefieren dedicar esas horas que, durante años en muchos casos, dedicaban a entrenar. Puede ser salir con los amigos, puede ser jugar a la Play, puede ser pasear con la novia o novio, pero casi nunca es por no tener tiempo para estudiar, como nos gusta mucho decir a los padres. “Mi hijo ha tenido que dejarse el baloncesto porque no tiene tiempo para estudiar”… Frase muy típica que todos hemos escuchado más de una vez y a la que yo, sinceramente, nunca sé cómo contestar, se me pone cara de tonta y me quedo sin palabras. Porque pienso: “madre mía, debo ser una mala madre, que empujo a mis hijos constantemente a estar implicados con su equipo, a no dejarlos colgados, a no faltar a entrenar,…”. Lo cierto es que ese hijo que ha tenido que dejarse el baloncesto para poder estudiar más, no dedica muchas más horas que antes al estudio, sino que, si antes dividía su tiempo libre entre dos actividades (salir con los amigos y entrenar, además de estudiar, por ejemplo), ahora solamente tiene que dedicarse a salir y a estudiar, lo que hace que su carga mental y física sea menor y él se encuentre más a gusto habiendo “eliminado” el peso de los entrenamientos de su agenda. No es cuestión de no poder, es cuestión de no querer. Está claro que llega un momento en el que la decisión o consejo de los padres sobre este particular deja de ser decisivo, ya que en esas edades de categoría junior, son ellos los que van inclinándose hacia un lado u otro, pero también está claro que un pequeño empujoncito y una charla sobre el compromiso y la responsabilidad por nuestra parte nunca viene mal.
Ahora vamos al siguiente punto. Al mismo tiempo que se produce el abandono de la actividad física, se abandona al equipo, dejas tirado a los que tienes a tu lado y a los que han luchado y compartido contigo buenos y malos momentos a lo largo de los años. Y eso, es más difícil de arreglar. Cuando el equipo que lucha a tu lado, pierde la confianza que tenía puesta en ti, cuando el equipo se siente abandonado, es muy difícil recuperar esa confianza necesaria para hacer andar un equipo. Tenemos que tener en cuenta que practicar baloncesto implica otras cosas además de hacer deporte. Como deporte de equipo por excelencia, el baloncesto se ha caracterizado siempre por ser un deporte “generador de valores”, un deporte educativo y formativo que enseña a nuestros hijos desde pequeños a trabajar en equipo, a compartir su tiempo libre con otros niños en un entorno sano, les enseña la responsabilidad de trabajar junto a sus compañeros para lograr una meta común. Les enseña a saber ganar y a saber perder, a ser generosos y humildes en sus triunfos, a encarar la derrota con sabiduría. Les enseña cómo formar parte de un todo en el que la individualidad queda a un lado para remar todos juntos. Cuando uno de los componentes del equipo decide abandonar en medio de la temporada y dejarlo “colgado”, no sólo le está dando la espalda a su deporte, no sólo está dejando de jugar, sino que está dando la espalda a los jugadores y a su entrenador, a esos que remaban junto a él.

Hay otro punto que también es muy importante en este caso y que todos los entrenadores con los que hablo siempre me comentan: el castigo a los hijos con no ir a entrenar. Siempre ha sido muy típico eso de castigar sin el entrenamiento del deporte que practican; es algo que les gusta y nosotros, sin ningún problema, se lo quitamos cuando los estudios no van bien, cuando hacen algo mal o cuando ya nos tienen hasta arriba con sus cosas. Sin embargo, los dejamos salir el fin de semana con los amigos o no les quitamos la videoconsola de turno. No, les quitamos el deporte que tan sano es y tan bien les viene para todos los ámbitos de su vida, sin tener en cuenta que también es una actividad formativa y educativa. Claro, consecuencia directa de la poca importancia que damos a la práctica deportiva de nuestros hijos (con decir eso de “¡ni que se fuera a ganar la vida jugando al baloncesto!, tenemos bastante) es el momento del abandono de algo en lo que tampoco se sienten apoyados, ya que perciben que en casa no se le da importancia, por lo que dejarlo no les va a suponer ninguna bronca.

Por último, y no menos importante, hay que hacer mención a la parte de responsabilidad en esto del abandono que también tienen los entrenadores. No en vano, son ellos los encargados de motivar, formar y orientar a los jugadores de su equipo de manera que se sientan parte importante de ese todo que antes comentábamos. Está claro que el peso que cada jugador tiene en el equipo es diferente dependiendo de sus habilidades, su forma física, su empatía con el resto, su implicación,… Cada jugador es un mundo y cada uno de ellos aporta lo que puede dependiendo de sus cualidades deportivas, algo que a veces los entrenadores no tienen en cuenta, apartando del equipo a ese jugador más débil o menos decisivo, sin darle la importancia necesaria al esfuerzo que realiza ese niño para mejorar y sentirse parte importante del equipo. Esta situación, y hablo con conocimiento de causa, termina, sin ninguna duda, con el abandono por parte del jugador, aunque en la mayoría de los casos se produce un cambio de equipo y no un abandono total.

En definitiva, y sea por la causa que sea, es una pena que nuestros hijos dejen de lado esa actividad deportiva que tanto les ha gustado practicar durante su infancia y adolescencia por pensar que no tienen tiempo para todo, por no tener el apoyo y orientación necesarios en casa o por no sentirse apreciados y valorados por sus entrenadores. Esos tres pilares básicos en la formación de nuestros hijos deberían ir, siempre, de la mano y enseñarles que, con trabajo, esfuerzo e interés, todo es posible.

 
 
Bss.

viernes, 24 de noviembre de 2017

La "Peña El Fortín" irrumpe en Pumarín.

De las muchas cosas que componen la grada de Pumarín los días de partido de LEB ORO, hay una que merece la pena destacar. Ya en pasadas temporadas, la afición ha sido un punto clave en más de una ocasión, según dicen también lo jugadores, cuando los minutos se atragantan y las jugadas no salen, o cuando el ánimo en la cancha empieza a decaer y los de abajo necesitan que alguien les haga llegar algo de optimismo y fuerzas en forma de rugido. Los que hemos disfrutado de esas tardes y de ese espectáculo, los que hemos rugido y pataleado alguna vez allí, damos fe de que, llegar, llega.
Así, hace ya unos cuantos años, se empezaron a gestar en la grada amistades de esas de partido, de sábados por la tarde que, unidos a la cercanía que proporcionan las redes sociales, crecieron hasta el punto de unirse y crear lo que por fin esta temporada es una realidad. Su nombre lo dice todo, Peña El Fortín, un homenaje al lugar donde se imaginó, se diseñó y finalmente se creó; un homenaje a la cancha que impulsó a sus integrantes a dar un paso más en su compromiso con el equipo al que siguen ciegamente vaya donde vaya y, lo que es más importante, vaya como vaya.


Mañana, día 25 de noviembre, tras el partido del Unión Financiera Baloncesto Oviedo en casa, tendrá lugar el acto de presentación de una peña que nace con un único fin y un propósito claro que nadie debe perder de vista: apoyar y seguir a su equipo, ser ese nexo de unión, tan necesario hoy en día, entre la grada y los jugadores, ser la afición que todo club desea tener. Y ellos lo son.
Yo, como muchos ya sabéis, tengo la suerte de ser amiga de alguno de esos creadores, además de seguidora de este club al que animan cada semana (#yosoyocb), y he aprovechado el "enchufe" para que una de ellas, Luchi Ramos, me cuente un poco cómo este deseo acabó siendo una realidad.  
"Esta peña surgió entre risas y bromas de un grupo de gente que animaba en los partidos, cada uno por su lado, haciendo el mayor ruido posible e intentando despistar al equipo contrario detrás de la canasta. Empezamos a trabajar un poco más en serio en la animación del partido de la Copa Princesa y aquello fue yendo a más semana tras semana. ¡Hasta nos hemos disfrazado, lanzado confetti y confeccionado una bandera gigante entre todos!
 El llegar a formalizar esta unión de la afición costó un poco, ya que todos queríamos trabajar juntos pero nadie quería ocupar cargos de responsabilidad, que era lo que nos echaba para atrás a todos, hasta que después del verano, en caliente, decidimos hacer realidad esta idea con la idea y yo decidí asumir ese puesto que nadie quería.
La Peña El Fortín está actualmente formada por unos sesenta socios y, entre los deseos que tenemos y que nos unen en este proyecto, destaca por encima de todos el seguir animando al equipo, el seguir creciendo, que la gente se una a nosotros en los partidos. ¡No hace falta ser de la peña para animar!
Entre las actividades que estamos organizando a corto plazo, destaca el conseguir llenar un autobús para acompañar a nuestro equipo a Palencia. Aprovecho para agradecer desde aquí al Grupo Vega su apoyo y ayuda en todo esto, ¡gracias!
También nos gustaría, en un futuro no muy lejano, tener un sitio reservado para los componentes de la peña y poder estar sentados todos juntos. Ahora mismo estamos dispersos por Pumarín y no estamos sincronizados, ya que es difícil; animamos cada uno por nuestro lado y lógicamente sería más fácil animar todos al tiempo, lo que se conseguiría estando juntos en el mismo sitio. Además, y siempre con el consentimiento del club, arreglamos los bombnjnca!os que el propio club nos dejó y solemos ir a los partidos con un "uniforme", compuesto por un sombrero y polo, que nos identifica como miembros de la Peña El Fortín. ¡Ahhh! Y tenemos una insignia, ¡el cuélebre! Hemos hecho también unas tazas con esta imagen que nos identifica.
El día 25, mañana, tendrá lugar la presentación oficial de este proyecto, a la que esperamos nos acompañe algún jugador del Unión Financiera Baloncesto Oviedo y toda la gente del club que quiera venir a pasar un buen rato. Habrá música, sorteos y alguna sorpresa que no te cuento...".

Bueno, pues habrá que pasar por La Industrial mañana después del partido.... ¿No???

Os deseo mucha suerte en todo, Peña El Fortín. Estoy segura de que Pumarín ¡ruge ahora más que nunca!

Bss.

sábado, 3 de junio de 2017

Los magoconsejos de Manuel Glez.7: Nuestros valores y objetivos.


7. Nuestros Valores y Objetivos.

El principal objetivo de un niño y/o adolescente que juega al baloncesto no ha de ser otro que el de llegar a ser el mejor de los jugadores posibles.

En este camino de intentar ser mejor día a día, se obtienen múltiples beneficios, siempre y cuando el jugador tenga presente “el querer” progresar en base al cumplimiento de ciertos objetivos y valores ….

Por el contrario, si el niño, joven, adolescente o jugador de baloncesto no tiene presente “el querer” progresar,  implicaría una pérdida de tiempo por parte de su entrenador en el intento de cumplir ciertos objetivos….

Esta reflexión, que considero básica desde el punto de vista del progreso, la hago porque, para mí, el baloncesto, como cualquier otro deporte de equipo, no deja de ser un medio interesante dentro del proceso formativo de los jóvenes. Para que esto sea así, se han de cumplir ciertos requisitos u objetivos que serán responsabilidad de todos: entrenadores, jugadores, padres...

En este “magoconsejo” analizo, según mis observaciones desde el punto de vista de entrenador, los objetivos y/o valores ligados al baloncesto que considero personalmente parte fundamental del proceso formativo de los jugadores en edad de formación.

Compromiso.

L@s jugador@s de baloncesto en edad de formación deben acostumbrarse a tener que cumplir un mínimo compromiso con los demás. Deben de comprometerse con su equipo a entrenar en unos días concretos y a jugar partidos los fines de semana. Yo, personalmente, opino que este compromiso debe estar presente incluso cuando al jugador no le apetezca jugar o tenga su pensamiento en los estudios o noviazgos. Este aspecto implica que, en ocasiones, tendremos que renunciar a muchas otras cosas y sacrificarnos por el grupo y pensar un poco en los demás y no sólo en uno mismo, algo que resulta en ocasiones imposible en la sociedad actual. Hoy en día, este es un problema bastante extendido en l@s jugador@s jóvenes que no aceptan compromiso alguno y se mueven en función de sus apetitos…. Así es que,  cuando no les gusta algo, lo dejan; cuando algo les resulta difícil, lo abandonan; cuando algo les parece complejo o exige esfuerzo continuado, no lo hacen, etc.




A modo de consejo opino que el Baloncesto es una excelente oportunidad educativa para que l@s jugador@s (niños y no tan niños….) aprendan a cumplir y aceptar sus compromisos.

Perseverancia.

L@s jugador@s de baloncesto en edad de formación han de ser siempre perseverantes realizando el máximo esfuerzo posible en sus entrenamiento y partidos. Para mí, el desarrollo de la perseverancia es especialmente importante cuando se cometen errores, cuando se juega mal, cuando se intentan cosas pero no se obtiene el resultado deseado. Por tanto, seré más completo si soy perseverante en lo que hago y qué mejor forma de desarrollar este aspecto que a través del baloncesto.



Responsabilidad dentro del grupo.

L@s jugador@s de baloncesto en edad de formación deben aprender a asumir responsabilidades en beneficio de sus compañeros de equipo. Para mi el baloncesto es la mejor universidad para el desarrollo de este aspecto…




Opino que un jugad@r será responsable con sus compañeros cuando él mismo sepa qué tiene que hacer y qué se espera de él, en cuanto tenga claro esto, entenderá lo trascendente que es su aportación individual al equipo. Esto se consigue destacando, reconociendo y premiando, por parte del entrenador, las acciones individuales que son positivas para el grupo. En cambio, si el jugador no está por la labor de hacer nada por el grupo, estas acciones nunca serán premiadas

Respeto a las Normas y a los demás.

Jugar en un equipo de baloncesto nos obliga a respetar diversas normas de funcionamiento interno, normas en los entrenamientos y, cómo no, a respetar las normas referentes a las reglas propias del juego. Para mí, de esta forma, los jugador@s se han de acostumbrar a que no pueden hacer lo que quieren, sino que deben respetar unas normas que regulan su convivencia con los demás.

Anteriormente he comentado que el baloncesto es la mejor universidad para aprender a trabajar en equipo, pues también lo es para aprender a respetar a los demás, sean compañeros, rivales, entrenadores o árbitros.

Pienso que es básico en cualquier jugad@r de baloncesto el hecho de aprender a respetar las diferencias individuales que puedan surgir dentro de su propio equipo, aceptando y conviviendo con compañeros que, en algunos casos, pueden ser de otro pueblo o ciudad, otro país, etc. Al igual que con compañeros que dentro del propio baloncesto, juegan mejor o peor, dominan mejor o peor la pelota, destacan más o menos, juegan más o menos tiempo, etc.




Este aspecto, y volviendo a un comentario anterior, es algo que resulta muy complicado que los chicos cumplan dada la sociedad actual. Pienso que solo en base a la experiencia diaria de estar en un equipo de baloncesto se confía en lograr que los chicos se acostumbren a respetar a sus compañeros y se hagan a la vez solidarios.

Aprender a Competir.

La vida te plantea múltiples situaciones competitivas y debemos estar preparados para ello. El baloncesto y la competición es una inmejorable oportunidad para aprender a competir de la mejor de las maneras.

Para mí, todos los valores mencionados anteriormente contribuyen a que los jóvenes aprendan a competir. Además, es importante que aprendan a aceptar de manera equilibrada las victorias y las derrotas y sobre todo tratándose de jóvenes, las buenas y las malas actuaciones personales.

Por este motivo, yo considero importante que los equipos de jugador@s jóvenes sepan afrontar distintas experiencias: ganar, perder, jugar bien, jugar mal, etc., y que éstas sean aprovechadas para saber aceptar los buenos momentos con moderación y los malos momentos con cierta esperanza de mejora.

“Los entrenadores debemos felicitar a nuestr@s jugador@s por su esfuerzo con independencia del resultado del partido.”




En definitiva y a modo de consejo final decir que para mí el baloncesto es la mejor universidad para que nuestros hijos aprendan a comprometerse, a perseverar en su esfuerzo dando el máximo posible siempre, a asumir responsabilidades individuales en beneficio del grupo (trabajo en equipo), a respetar normas, a respetar a los demás y a ser buenos competidores, aceptando la victoria y la derrota como parte del proceso de la vida.

“El baloncesto es una excelente oportunidad educativa que se debe saber manejar para poder beneficiarse de ella.”

¡Os espero en la próxima edición de mis  magoconsejos!

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martes, 30 de mayo de 2017

Ellas también juegan, por DelyAdela: Todos con Adama.


¿Os acordáis de Adama?

Hace casi cuatro años se revolucionó todo el mundo baloncestístico asturiano en su apoyo, con campañas en redes sociales (recuerdo el #todosconAdama), recogida de firmas en Change, partido entre el OCB, inmerso en la preparación de la que sería su primera temporada en ORO, contra el equipo de BVM2012 en cuya cantera jugaba en aquel momento Adama, concentraciones de apoyo… se la querían llevar pero al final ¡aquí sigue! Y sigue jugando al baloncesto.

 

 Pues bien,  resulta que estudia en el mismo instituto en el que yo doy clase, y aunque yo no la conocía personalmente, vamos, no le doy clase, sí que pude hablar con ella, aprovechándome, como ya hice en alguna ocasión anterior, de mi trabajo. Así pude comprobar cómo le está tratando el baloncesto en particular y la vida en general, sobre todo hablamos de baloncesto que es lo que “nos une”.

Hubo algunos cambios desde aquella mala época, desde aquella temporada en la que, sin proponérselo, se convirtió en un personaje más o menos público (no me atrevería a decir que se convirtió en tendencia, pero si adquirió cierta fama). Salía en periódicos, había periodistas cubriendo sus entrenamientos, hablando con su entrenador y con su Maluisa, nombre cariñoso con el que se refiere a la mujer que está actuando como su madre… Como os decía hubo algunas cosas que cambiaron desde entonces. Cambió de equipo, cambió de lugar de residencia (de Mieres se vino a Oviedo, que tampoco es que se haya ido demasiado lejos), cambió de centro de estudios (entre otras cosas porque tenía que cambiar, al pasar de primaria a ESO) pero sigue manteniendo otras muchas: sigue jugando al baloncesto, ahora en el infantil del OCB aunque también entrena y juega con el cadete del mismo club, sigue con sus estudios (en 2º ESO), sigue participando en la selección asturiana, sigue residiendo con su madre de acogida y sigue siendo senegalesa a efectos legales.

Tras decidirme a hablar con ella estuve un tiempo pensando qué quería preguntarle, que quería saber de su experiencia, de su situación... La verdad es que la vida de Adama daría para mucho, de hecho ella habla de escribir un libro y yo creo que no estaría mal. Pero yo quise centrarme en el baloncesto, en nuestro “vicio” común. Me preguntaba porque se había decidido por este deporte, si fue “culpa” suya, de su familia real o su familia asturiana, me preguntaba hasta dónde quería llegar… en fin que me preguntaba cosas que, evidentemente, no podría contestarme, tenía que preguntárselo directamente. Y eso hice.

Quiero recordaros que no soy periodista ni nada parecido, que lo único que hago es preguntarle lo que yo quería saber… más que considerar esto una entrevista podríamos decir que es un ataque de cotilleo baloncestístico si hay que ponerle algún nombre. El caso es que me decidí y le hice algunas preguntas a las que ella, amablemente, contestó.

Espero que os resulte interesante:

 

·         Viniste de Senegal cuando tenías 6 años ¿recuerdas algo de allí?

Si, tengo pequeños recuerdos, pero sobre todo me acuerdo mucho de mi abuelo, pues siempre que salía de trabajar me traía un regalo.

 

·         Tu familia allí ¿a qué se dedicaba?

Mi madre trabajaba como empleada del hogar pero no recuerdo el trabajo de los demás miembros de la familia.

 

·         ¿Tenías algo que ver con el mundo del baloncesto allí?

Para nada, allí ni si quiera sabía que existía tal deporte.

 

·         Tu padre se marchó. ¿Te acuerdas de cuántos años tenías?

No lo sé. Lo único que sé es que él estaba en otro lugar antes de venirse a España.

 

·         ¿Con quién vivías allí? ¿tienes hermanos? ¿Mantienes algún contacto con ellos?

En Senegal vivía con toda la familia, desde abuelos hasta tías y primos. No tengo hermanos, soy hija única.

 

·         Cuando llegas a Asturias ¿cuánto tiempo tardas en irte a vivir con Luisa? ¿vas “directamente” o resides primero con tu padre?

Ya me fue ella a buscar al aeropuerto y me llevó a su casa directamente. Luisa ya conocía a mi padre y le ayudó a traerme a España.

 

·         ¿Y empezar a jugar a baloncesto? ¿También lo haces inmediatamente?

No. Empecé con 10 años en Mieres, ya llevaba unos años viviendo allí.

 

·         ¿Quién “decidió” que fueras a baloncesto? ¿fue idea tuya?

Un día, en 2013, vino un entrenador a nuestro colegio a hacernos una pequeña demostración. Él vio que yo podría tener futuro y me recomendó apuntarme. Más tarde, Maluisa (Luisa) decía que no debía apuntarme porque ella no me podría llevar a los partidos y entrenamientos ya que también hacia gimnasia rítmica y ella trabajaba fines de semana, pero la madre de mi mejor amiga de entonces la convenció.

 

·         Según encontré al buscar información sobre tí, tu madre jugó al baloncesto de joven ¿profesionalmente? ¿Sabes hasta donde llegó?

Jugó, pero en su colegio un año, no llegó a nada, jugaba por simple diversión.

 

·         ¿Y Luisa? ¿fue jugadora o tiene alguna relación con este deporte?

Jugaba en el colegio solamente por diversión, nada serio, igual que mi madre.

 

·         Formaste parte de la selección asturiana en varias ocasiones. ¿Cuándo eres seleccionada? Desde entonces ¿estuviste todos los años en la convocatoria?

Entré en la selección asturiana dos meses después de empezar a jugar y desde entonces he estado todos los años y en una categoría superior.

 

·         Ahora estás jugando en el Oviedo (OCB) ¿Por qué ese cambio? ¿Fue por el cambio de domicilio o porque “te ficharon”?

Por ninguna de las razones, me cambie al OCB porque quería mejorar y me pareció que en BVM2012 no iba a avanzar mucho más.

 

·         Si no me equivoco juegas en dos equipos, infantil y cadete ¿cuánto tiempo dedicas a la semana al baloncesto?

Entreno martes y jueves con las infantiles y martes, miércoles y viernes cadetes, mas partidos con los dos equipos y los domingos entrenamientos con la selección.

 

·         En casa ¿sueles hablar de baloncesto? ¿comentar partidos?

Sí, hablo bastante de los partidos que juego, si me han salido bien o mal y en qué cosas podría mejorar.

 

·         ¿Suelen ir a verte?

Maluisa suele venir a verme siempre que puede.

 

·         ¿Cómo está el tema “legal”? ¿sigues siendo senegalesa? ¿te influye para la selección? (para jugar en la asturiana ¿tienes algún problema?, ¿crees que no te llaman de la selección de formación por ese motivo?)

Si sigo siendo senegalesa. De momento no me influye para jugar en la selección asturiana, pero para la española no lo sé ya que tampoco estoy segura de que si llego a tener nacionalidad española me fueran a llamar. Para jugar los campeonatos de España con mi equipo he tenido que sacarme el transfer.

 

·         ¿Tienes tiempo para ir a ver partidos “de mayores”? ¿de qué equipo, el OCB o el BVM2012 o algún otro?

Tengo poco tiempo pero siempre que el OCB juega en casa intento ir a verlo, del BVM2012 veo poco, debo de ir una vez al mes o cada dos meses, tampoco me interesa mucho la liga.

 

·         ¿Qué quieres ser de mayor? ¿Te gustaría dedicarte profesionalmente al baloncesto?

En un primer momento no contestó a esta pregunta. Pensé que no quería “mojarse”, o que, por la edad, no deja de ser una chica de 14 años, con un futuro por delante y con las indecisiones típicas de esos años, no tenía muy claro que decir. Pero “en el segundo intento”, cuando se lo comenté nuevamente ya me confesó que le gustaría llegar a jugadora profesional, quien sabe si algún día en la Selección Española, pero lo que tiene claro es seguir jugando para llegar lo más lejos que pueda. Eso sí, sin olvidarse de sus estudios, de momento encaminados hacia psicología infantil aunque no descarta ser profesora de idiomas, escribir el libro de su vida… lo dicho, tiene muchos sueños que cumplir, sin duda.
 

Hay mucho más en la vida de esta joven jugadora. Y sobre todo aún tiene un gran futuro por delante. Por su edad está en categoría infantil y le quedan aún muchas oportunidades. Jugar el campeonato de selecciones cadetes representando a su tierra de acogida, jugar algún campeonato de España más con su equipo…

Puede que, dentro de unos años, con una situación legal más clara que ahora mismo, con unas circunstancias más favorecedoras, forme parte de un equipo importante, se convierta en una gran jugadora reconocida y yo pueda decir que tuve la oportunidad de hablar con ella.  Un placer.
 
¡¡¡¡Vamos Adama!!!!
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